Hablemos del pollo de corral. Hace ya unos cuantos años era un manjar exquisito, un majar de carne sabrosa y consistente y sólo se podía saborear en ocasiones muy especiales.
Hacen falta unos seis u ocho meses para que se hicieran buenos pollos y que también necesitaban su tiempo a la hora de cocinarlos, eran criados con esmero y suponían un manjar exquisito.
Ahora gracias a Bernardo, persona cuya familia ostenta una tradición ganadera desde hace mas de 30 años , ha desarrollado un nuevo sistema en el cual los pollos gozan de la libertad necesaria y son alimentados con productos de calidad de la meseta castellana.
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